LAS AMAN ZONTKS

Las amazonas fueron míticas mujeres que conformaron sociedades matriarcales durante periodos prolongados en distintas partes del mundo. Hoy, "amazonas" son aquellas mujeres que luchan por la igualdad de derechos y por una mejor sociedad.
Mostrando entradas con la etiqueta Leonardo Boff. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leonardo Boff. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de julio de 2013

LOS PROFETAS LEEN EL PRESENTE Y ANTICIPAN EL FUTURO

"Nada ocurre al azar, todo es por causa y efecto"

"Hoy, el hombre está sembrando cosas muy positivas y cosas muy negativas; en función de esto, aquellos que siembren calamidades recogerán calamidades y aquellos que siembren dicha cosecharan dicha"


Leonardo Boff
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=76142

02/07/2013
Profeta en sentido bíblico no es en primer lugar aquel que prevé el futuro. Es aquel que analiza el presente, identifica tendencias, generalmente desviadas, hace advertencias y hasta amenazas. Anuncia el juicio de Dios sobre el curso presente de la historia y hace promesas de liberación de las calamidades.
A partir de la captación de las tendencias, hace previsiones para el futuro. En el fondo afirma: si continúa este tipo de comportamiento de los dirigentes y del pueblo sucederán fatales desgracias. Éstas son consecuencia de las violaciones de leyes sagradas. Y ahí proyectan escenarios dramáticos que tienen una función pedagógica: Hacer entrar a todos en razón y en la observancia de lo que es justo y recto delante de Dios y de la naturaleza.
Leyendo a algunos profetas del Antiguo Testamento y también advertencias de Jesús sobre la situación de los tiempos futuros, casi espontáneamente nos acordamos de nuestros dirigentes y de su comportamiento irresponsable ante los dramas que se están preparando para la Tierra, para la biosfera y para el eventual destino de nuestra civilización.
Hace días en algunas partes del mundo se ha roto la barrera considerada como la línea roja que debería ser respetada a toda costa: no permitir que la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera llegase a 400 partes por millón. Y lamentablemente ha llegado. Alcanzado este nivel, difícilmente el clima calentado volverá atrás. Se estabilizará y podrá seguir subiendo. La Tierra quedará calentada unos dos grados centígrados o más. Muchos organismos vivos no conseguirán adaptarse, pues no tienen como minimizar los efectos negativos, y acabarán desapareciendo. La desertificación se acelerará; se perderán cosechas, miles de personas tendrán que abandonar sus lugares a causa del calor insoportable y la imposibilidad de garantizar su alimentación.
En un contexto así leo al profeta Isaías. Vivió en el siglo VIII a. C., uno de los periodos más conturbados de la historia. Israel se encontraba exprimido entre dos potencias, Egipto y Asiria, que se disputaban la hegemonía. Tan pronto era invadido por una de estas potencias como por la otra dejando un rastro de devastación y de muerte.
En este contexto dramático Isaías escribe un capítulo entero, el 24º, en una línea de devastación ecológica. Las descripciones se asemejan a lo que puede sucedernos a nosotros si las naciones del mundo no se organizan para parar el calentamiento global, especialmente el abrupto, ya avisado por notables científicos, que podría ocurrir antes de finales del presente siglo. Si efectivamente ocurriera, la especie humana correría gran riesgo de ser diezmada y de que se destruyera gran parte de la biosfera.
Debemos tomar en serio a los profetas. Ellos descifran tendencias en una perspectiva que va más allá del espacio y del tiempo. Por eso también nuestra generación podría estar incluida en sus amenazas. Transcribo partes del capítulo 24 como advertencia y material de meditación.
"Lo mismo sucederá al acreedor y al deudor. La Tierra será totalmente devastada. Ella ha sido profanada por sus habitantes porque trasgredieron las leyes, pasaron por encima de los preceptos, rompieron la alianza eterna. Por esta razón, la maldición ha devorado la Tierra, la culpa es de los que en ella habitan… La Tierra se rompe, tiembla violentamente, es fuertemente sacudida. La Tierra se tambalea como un borracho, se agita como una cabaña… La luna se sonrojará y el sol tendrá vergüenza”.
Jesús, el último y el mayor de todos los profetas advierte: "se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá hambre y peste y terremotos en diversos lugares” (Mateo 24, 7). "En la Tierra los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Las gentes desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán” (Lucas 22, 25-27).
¿No ocurren escenas semejantes en los tsunamis del sudeste de Asia, en Fukushima en Japón, en los grandes tornados y ciclones como el Katrina y el Sandy en Estados Unidos y en otros lugares del planeta? ¿Las personas no se llenan de pavor al presenciar tal devastación y ver el suelo cubierto de cadáveres? Estas catástrofes no suceden por casualidad, suceden porque hemos roto la alianza sagrada con la Tierra y sus ciclos. Son señales y analogías que nos llaman a la responsabilidad.
Curiosamente, a pesar de todos estos escenarios de destrucción, la palabra profética termina siempre con esperanza. Dice el profeta Isaías: "Dios quitará el velo de tristeza que cubre a todas las naciones. Enjugará las lágrimas de todos los rostros… Aquel día se dirá: este es nuestro Dios, en quien hemos esperado y Él nos salvará” (25,7.9). Y Jesús remata prometiendo: "cuando empiecen a suceder estas cosas, animaos y levantad la cabeza porque se acerca la liberación” (Lucas 21,28).
Después de estas palabras proféticas no cabe comentario; solo el silencio pesaroso y meditativo.
[Traduccion de Maria Gavito Milano].


miércoles, 10 de octubre de 2012

Cuarenta años de ‘Jesucristo Liberador’






Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor
Adital
Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&langref=ES&cod=71093
Traducción: ADITAL

Entre los días 7 y 10 de octubre se está realizando en São Leopoldo en el Instituto Humanitas de la Unisinos (universidad jesuita en Rio Grande do Sul), la celebración de los 40 años del surgimiento de la Teología de la Liberación. Allá se encuentran los principales representantes Latinoamericanos de esta teología, destacando, su primer formulador, el peruano Gustavo Gutiérrez. Curiosamente durante el mismo año 1971, sin que uno supiese de los otros, tanto Gutiérrez (Perú), como Hugo Assman (Bolivia), Juan Luis Segundo (Uruguay) y yo (Brasil), lanzábamos nuestros escritos, tenidos como fundadores de este tipo de teología. ¿No sería la irrupción del Espíritu que soplaba en nuestro Continente signado por tantas opresiones?

Yo, para burlar los órganos de control y represión de los militares, publicaba cada mes del año 1971 un artículo en una revista para religiosas ‘Sponsa Christi’ (Esposa de Cristo) con el título: Jesucristo Liberador. En marzo de 1972 reuní los artículos y arriesgué su publicación en forma de libro. Tuve que esconderme durante dos semanas, pues la policía política me buscaba. Las palabras "liberación” y "libertador” habían sido desterradas del lenguaje colectivo y no podían usarse públicamente. Costó mucho trabajo al abogado de la Editora Vozes, quien fuera soldado de las fuerzas brasileñas que combatieron en Italia al nazi-fascismo, poder convencer a los agentes represivos del régimen, que mi obra, era un libro de teología, con muchos rodapiés y citas de autores alemanes, que no amenazaba al Estado de Seguridad Nacional.

¿Cuál es la singularidad de este libro (actualmente ya en su 21ª edición)? El presentaba, fundamentada en una exegesis rigurosa de los evangelios, una figura de Jesús como libertador de diversas opresiones humanas. Con dos de ellas, el se confrontó directamente: la religiosa, expresada en la forma de fariseísmo de la estricta observancia de las leyes religiosas. La otra, política, la ocupación romana que implicaba reconocer al emperador, como "dios” y aceptar la penetración de la cultura helenística pagana en Israel.

A la opresión religiosa Jesús contrapuso una "ley” mayor, la del amor incondicional a Dios y al prójimo. Prójimo para él es toda persona a la cual me aproximo, especialmente los pobres e invisibles, aquellos que socialmente no cuentan.

Ante la opresión política, en vez de someterse al Imperio de los Césares, el anunció el Reino de Dios, un Delito de lesa-majestad. Este Reino suponía una revolución absoluta del cosmos, de la sociedad, de cada persona y una redefinición del sentido de la vida a la luz de Dios, llamado Abba, que significa papá bondadoso y lleno de misericordia, que hace que todos puedan sentirse sus hijos e hijas, y al mismo tiempo, hermanos y hermanas entre sí.

Jesús actuaba con la autoridad y convicción del alguien enviado por el Padre, para liberar la creación herida por injusticias. Manifestaba un poder que aplacaba tempestades, curaba enfermos, resucitaba muertos y colmaba de esperanza a todo el pueblo. Algo realmente revolucionario iba a acontecer: la irrupción del Reino que es de Dios, pero también de los humanos por su repuesta comprometida.

Al enfrentar las dos opresiones, asumió un conflicto que lo llevó a la cruz. Por ello, no murió en la cama, rodeado de discípulos. Más bien, fue ejecutado en la cruz como consecuencia de su mensaje y de su práctica.

Todo indicaba que su utopía sería frustrada. Pero he aquí, que se manifiesta un hecho sin precedentes: la hierba no creció sobre su tumba. Mujeres anunciaron a los apóstoles que Él había resucitado. La resurrección no debe identificarse con la reanimación de su cadáver, como el caso Lázaro. Mas bien, hay que entenderla como la irrupción de un ser nuevo, que no está sujeto al espacio-tiempo y a la entropía natural de la vida. Por eso atravesaba paredes, aparecía y desaparecía. Su utopía del Reino, como transfiguración de todas las cosas, al no haber sido posible su realización global, se concretizó en su persona mediante la resurrección. Es el reino de Dios concretizado en él.

La resurrección es el dato mayor del cristianismo sin el cual no se sostiene. Sin este evento bienaventurado, Jesús sería como tantos profetas sacrificados por los sistemas de opresión. La resurrección significa la gran liberación y al mismo tiempo, una insurrección contra este tipo de mundo. Quien resucita no es un César o un Sumo Sacerdote, sino un crucificado. La resurrección da la razón a los crucificados de la historia por la justicia y el amor. Ella nos asegura que el verdugo no triunfa sobre la víctima. Significa la realización de las potencialidades ocultas en cada uno de nosotros: la irrupción del hombre nuevo. ¿Cómo entender a esta persona? Los discípulos le atribuían muchos títulos, Hijo del Hombre, Profeta, Mesías y otros. Por fin concluyeron: humano así como Jesús, sólo puede ser Dios. Y comenzaron a llamarlo Hijo de Dios.

Anunciar un Jesucristo liberador en el contexto de opresión que existía y aún persiste en Brasil y en América Latina era y es peligroso. No sólo para la sociedad dominante; también, para ese tipo de iglesia que discrimina a las mujeres y los laicos. Por lo que su sueño siempre será retomado por aquellos que se niegan a aceptar el mundo tal como existe. Quizás sea este el significado de este libro escrito hace 40 años.

viernes, 3 de septiembre de 2010

"LO VIEJO AGONIZA Y A LO NUEVO LE CUESTA NACER"



Autor: Leonardo Boff
Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=396

Entre los muchos problemas actuales, los más desafiantes son estos tres: la grave crisis social mundial, el cambio climático y la insostenibilidad del sistema-Tierra.

La crisis social mundial deriva directamente del modo de producción que impera todavía en todo el mundo, el capitalista. Su dinámica lleva a una acumulación exacerbada de riqueza en pocas manos a costa de un espantoso pillaje de la naturaleza y del empobrecimiento de las grandes mayorías de los pueblos. Es creciente y los gritos agudos de los hambrientos y considerados «aceite quemado» no pueden ser silenciados.

Este sistema debe ser denunciado como inhumano, cruel, sin piedad y hostil a la vida. Tiene tendencia suicida y, si no es superado históricamente, podrá llevar al sistema-vida a un callejón sin salida y hasta al exterminio de la especie humana.

Leer más en: Articulos Leonardo Boff  (Haz Click)

Free counter and web stats