LAS AMAN ZONTKS

Las amazonas fueron míticas mujeres que conformaron sociedades matriarcales durante periodos prolongados en distintas partes del mundo. Hoy, "amazonas" son aquellas mujeres que luchan por la igualdad de derechos y por una mejor sociedad.

lunes, 28 de marzo de 2016

EL DUEÑO DE LA PELOTA Y LAS REGLAS DE JUEGO




Por: Alberto Rabilotta (ALAI)*

ALAI AMLATINA, 28/03/2016.- A veces las reglas del juego que rigen la sociedad y la economía las aprendemos de muy chicos, jugando al futbol en las calles y las plazas de los barrios, y en algunos casos las sentaba el “dueño” de la pelota, que cuando no le gustaba el gol que se le había “metido” amenazaba con llevarse el balón a su casa. Seguro que las chicas deben recordar al similar en los juegos, con las carrozas, y lo cierto es que en el futbol profesional los “dueños” de equipos operan de la misma manera y corrompen las reglas de juego comprando a árbitros o a jugadores. Y como lo estamos viendo siendo ya adultos, en las sociedades donde domina el capitalismo rige el mismo principio: quienes controlan las palancas principales de la economía y de algunas instituciones del Estado, como el poder judicial, se arrogan el arbitrario poder de interpretar a su favor las reglas del juego para salir siempre ganadores.

Y esto es así en nuestros países desde hace mucho tiempo, porque los sistemas constitucionales e institucionales adoptados posteriormente a las guerras por la independencia están basados en una división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) que la experiencia nos muestra ha servido y sigue sirviendo para negar de manera sistemática la soberanía popular (o sea la voluntad democrática del pueblo expresada en las urnas para efectuar cambios sustantivos en el funcionamiento de la vida política, económica y social, como ha sido el voto de los salvadoreños al elegir dos veces al FMLN), y así poder asegurar la defensa irrestricta de la propiedad privada, sea de la tierra como del capital en todas sus formas, en manos de los grandes capitalistas extranjeros y nacionales.

De los golpes de Estado militares a los “golpes de Estado suaves”

La historia de nuestros pueblos nos enseña que cada vez que los pueblos quisieron expresar su voluntad democrática y llegaron (o tenían suficientes fuerzas como para llegar) al gobierno, contrariando al poder real dominado por oligarcas terratenientes o capitalistas nacionales, y al imperialismo al cual servían, hubo golpes de Estado. Hasta no hace mucho, cuando el capitalismo no estaba totalmente controlado por las finanzas de Wall Street y aún existía la Unión Soviética, las razones para aplastar a los intentos de soberanía nacional eran las de “proteger la seguridad nacional”, y los golpes militares venían acompañados por las marchas militares en las radios anunciando que para impedir el avance del “comunismo internacional” había sido necesario derrocar un gobierno democráticamente electo.

Desde el derrumbe de la Unión Soviética y la imposición del totalitarismo neoliberal, que no admite desviación alguna de los principios de “obedecer” a los mercados controlados por el imperialismo estadounidense, los golpes de Estado son “suaves” y la casta de militares ha sido reemplazada en algunos países por la “casta inamovible e intocable” de los jueces, secundada por fiscales y abogados al servicio del “independiente” poder judicial, que en conjunto actúan de manera concertada con los monopolizados medios de prensa nacionales y extranjeros, constituyendo un verdadero “partido político” que desestabiliza y hace perder credibilidad y legitimidad a gobiernos democráticamente electos, para que pierdan elecciones (Argentina), para que caigan por un enjuiciamiento político (como vemos en Brasil), para derrocarlos “legalmente” (Honduras y Paraguay) o para desgastarlos e impedir que tomen o apliquen políticas populares de corte radical. Desde que el FMLN llegó al gobierno, El Salvador forma parte de los países sometidos sin miramientos a este tratamiento.

En esta trama golpista que está en ejecución hay salvedades en los países que tomaron el poder mediante revoluciones (Cuba y Nicaragua) o efectuaron reformas constitucionales para ir más allá del gobierno y buscar alcanzar el (o partes del) poder, como son Venezuela, Ecuador y Bolivia. Pero aún en algunos de estos países el capitalismo neoliberal ha encontrado aliados locales de peso, por la cultura del consumo a ultranza, por la violencia criminal y la corrupción que nació del narcotráfico generado por Estados Unidos o porque en esos países no se afectaron los monopolios (económicos o ideológicos) de prensa ni se limpió a fondo el aparato judicial. Y, agreguemos, porque el imperialismo neoliberal sabe usar muy bien el arma del dólar y de los flujos financieros, utiliza a fondo el poder de corromper y conoce los resquicios legales, sociales y económicos para planificar y ejecutar desestabilizaciones políticas, económicas y sociales que permitan “golpes blandos” o, si fuera necesario, intervenciones con mercenarios, golpes militares o policiales.

Para que los pueblos puedan participar hay que cambiar las reglas del juego

Si hay una conclusión que sacar de la extraordinaria experiencia de Nuestramérica en la última década y media -en la cual los gobiernos progresistas permitieron alcanzar avances notables en términos de empoderamiento democrático, reducción de la pobreza, aumento del acceso a la educación y otros importantes capítulos sociales y económicos de suma importancia para la vida cotidiana y la seguridad social de los pueblos, y a nivel regional la creación de mecanismos de integración que no han sido utilizados en todo su potencial-, es que donde no hubo reformas constitucionales e institucionales que permitieran llegar al (o a partes del) poder, se alcanzó el límite de lo posible de lo que puede hacer un gobierno dentro de un sistema capitalista (o mixto) que en mayor o menor grado necesariamente está dentro de la esfera de influencia del sistema neoliberal del imperialismo.

Dicho de otra manera, para este totalitario sistema neoliberal, que destruye las relaciones sociales, y el conjunto de la sociedad a partir de la inseguridad laboral, por el elevado desempleo y los empleos precarios, por las bajas de salarios, que sanciona económica y financieramente a los países que adoptan políticas sociales y mejoran la redistribución de la riqueza producida socialmente, estas políticas populares o progresistas son una amenaza intolerable, un “mal ejemplo” imperdonable que debe ser respondido con el derrocamiento de esos gobiernos, si no es posible crear una opción neoliberal que los reemplace en elecciones bien amañadas por la desestabilización política, judicial y mediática.

Y así es por todo el mundo. Nadie está a salvo, ni siquiera los países centrales del imperio. En el caso de la Unión Europea (UE) el método de este totalitarismo neoliberal quedó bien al desnudo cuando en el 2011 descabezó a los gobiernos electos en Grecia e Italia para imponer como primeros ministros a tecnócratas del mundo financiero (Lucas Papademos en Atenas y Mario Monti en Roma), y demostró mayor crueldad y rigidez en enero del 2015, cuando el endeudado y empobrecido pueblo griego eligió a Syriza y el primer ministro Alexis Tsipras trató de negociar con la cúpula de la UE una decente solución a una deuda impagable y a políticas de austeridad que está destruyendo a la sociedad griega. No solo la UE se negó a cualquier negociación, sino que empeoró los términos de las políticas de austeridad e incrementó la deuda.

El ejemplo de Syriza permitió ver la verdadera naturaleza del neoliberalismo de la UE y creó consciencia en toda Europa. Ahora le tocará el turno al gobierno de izquierda en Portugal, y pronto al de Italia y España, y ésta será una lucha sin tapujos, con pueblos que manifiestan un creciente repudio al sistema neoliberal, que están “hasta la coronilla” con la austeridad, el empobrecimiento, el desempleo y la aparente imposibilidad de cambiar tan injusto sistema.

Lo mismo en Estados Unidos (y en Puerto Rico), donde la única perspectiva que el poder ofrece al pueblo es aceptar sin chistar el empobrecimiento, el desempleo, el empleo precario y las bajas de salarios, lo que explica el extraordinario surgimiento de Donald Trump y de Bernie Sanders en las “primarias” de los partidos Republicano y Demócrata, algo sin precedentes en ese país.

Muchos designan este fenómeno político como “movimientos de resistencia”, dirigidos contra el sistema y las elites que controlan los poderes de los Estados y de la economía mundial. A veces son potencialmente peligrosos (como el de Donald Trump en las primarias del Partido Republicano o los movimientos nacionalistas y neofascistas en prácticamente todos los países de la UE), o son francamente progresistas, como son los casos de Bernie Sanders en las del Partido Demócrata en Estados Unidos y de Jeremy Corbyn en el Partido Laborista británico, para mencionar solo dos casos.

Pero, como en Nuestramérica, aun cuando los Trump, Sanders o Corbyn lleguen al gobierno, lo más probable es que sean desestabilizados por impedimentos judiciales y campañas de prensa en el momento que traten de hacer cambios que perjudiquen a los ricos, al 0.01 por ciento, para beneficiar a las masas, porque una cosa es llegar al gobierno y otra muy diferente es alcanzar a controlar el poder del Estado, que bajo el neoliberalismo debe estar al servicio exclusivo de los ricos y poderosos.

Lo que lleva a que si queremos que los pueblos puedan decidir su destino los partidos políticos de la izquierda deben plantear de manera clara y precisa el objetivo estratégico de recuperar mediante cambios constitucionales e institucionales la soberanía nacional y la soberanía popular.

Es mediante cambios constitucionales (vía referendos o elecciones para constituyentes) que permitan los cambios institucionales necesarios para poner el sistema judicial y otras instituciones (como la autoridad monetaria representada en los bancos centrales), bajo la autoridad de la soberanía popular, expresada ésta última en los poderes legislativo y ejecutivo, que se podrán adoptar las políticas económicas y sociales que expresen la voluntad democrática en las elecciones.
En síntesis, para poder decidir su futuro los pueblos tienen que escribir las reglas del juego.

*Alberto Rabilotta es periodista argentino-canadiense. 
Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/176315

jueves, 17 de marzo de 2016

TOMA DE CONCIENCIA Y TRANSFORMACION SOCIAL




Iván Prado Sejas*

Uno de los atributos de los grandes pensadores y filósofos que lograron describir la realidad conforme ella es, fue la toma de conciencia (que es el darse cuenta) de la realidad interna y externa. Y lo contrario, la incapacidad de darse cuenta (de dictadores, dogmáticos, intelectualoides, etc.) provocó que se viviera dentro la irrealidad y por esto la humanidad estuvo sumida en la oscuridad de la ignorancia.

Hoy en día la necesidad de tomar conciencia de la realidad y tener un sentido crítico de ella se hace imprescindible, puesto que, a cada día que pasa, la desinformación emerge como un fantasma que va devorando las mentes de muchos hombres y mujeres que viven todavía dentro de la irrealidad. Y si viven en la irrealidad serán más susceptibles de ser engañados.
La toma de conciencia no es una capacidad que se adquiere desde el nacimiento, sino que es una habilidad que se va desarrollando en la medida que se interactúa en los ámbitos interno y externo. 

En un primer momento, esta toma de conciencia conduce al sujeto a tener un sentido común depurado, o sea, un buen “olfato”.  La persona con sentido común desarrollado, podrá darse cuenta de la realidad externa con una mayor facilidad. En la vida cotidiana emergen individuos con una alta capacidad de sentido común quienes interpretan la realidad de forma rápida y reaccionan ante ella con los comportamientos adecuados a la situación.

En un segundo instante, la toma de conciencia conlleva elementos afectivo-mentales, donde a partir de una vivencia o vivencias, el individuo se da cuenta de su realidad interna o de la realidad externa. En la medida que el individuo atraviesa por el camino de la vida, el proceso experiencial le permite darse cuenta de lo que sucede en el entorno (intra o extraambital).
En un tercer momento, la toma de conciencia involucra elementos intuitivos, tomando la intuición, desde la fenomenología, como la capacidad de captar la realidad tal cual ella es. El individuo a partir de un proceso de crecimiento personal y espiritual tiene la habilidad de darse cuenta de lo que realmente sucede en su entorno. Sin embargo, en la sociedad abigarrada en la cual vivimos, no todos tienen la capacidad de darse cuenta de la realidad y viven inmersos en la irrealidad, y refuerzan este hecho como parte de su vida y creen que los otros deben estar también inmersos en esa ficción. Entonces, en este contexto, si no hay toma de conciencia, la transformación de la sociedad es más difícil. 

LA TOMA DE CONCIENCIA
¿Es posible cambiar la realidad sin conocerla?  Tanto la realidad interna como la externa deben ser conocidas para una transformación del ser o de la sociedad. Ambas transformaciones están intrínsecamente relacionadas y hay un traslape existencial entre ellas. Se puede decir que si no hay una toma de conciencia individual, difícilmente se logrará una verdadera toma de conciencia social.

¿Y qué es la toma de conciencia? Desde el enfoque psicológico de la gestalt, la toma de conciencia es la capacidad de darse cuenta de cómo la persona funciona como ser organísmico (mente, emoción y cuerpo), como ser social, como sujeto transpersonal y como ser ecológico. La toma de conciencia es la capacidad de ver la realidad interna a través de lo irreal enmarañado, y ver la capacidad de la realidad externa a través de la red de espejismos emergentes. Los espejismos son configuraciones emotivo-mentales que expresan la realidad de manera falsa. Por ejemplo, el espejismo del racismo induce a creer que existen grupos humanos superiores a otros, siendo esto falso. Por esto, sin toma de conciencia, el individuo apenas se mueve como un autómata en una irrealidad que lo mantiene controlado.

Existen varios tipos de toma de conciencia, y desde la Gestalt social, se pueden plantear las siguientes.

LA TOMA DE CONCIENCIA INDIVIDUAL
La toma de conciencia individual involucra el darse cuenta de las sensaciones, emociones y pensamientos que ocurren en el ser organísmico. El individuo desde que nace va adquiriendo la capacidad de darse cuenta de su funcionamiento como persona. En la medida que transcurre el tiempo, el infante es cada vez más consciente de su cuerpo, interactuando con sus propias necesidades y las necesidades del entorno. Sus necesidades físicas son más importantes, y espera que sus padres cubran las mismas en la medida que vayan emergiendo. Cuando la persona llega a la adolescencia es cada vez más consciente de la dinámica, no sólo de su cuerpo, sino también de sus emociones y pensamientos. El juego de las polaridades emocionales ya no es tan automático, el propio adolescente se da cuenta que puede controlar y manejar sus emociones. Y cuando llega a la edad adulta, el sujeto, que ya maneja mejor sus sensaciones y afectos, toma más conciencia de sus pensamientos y es capaz de ampliar su capacidad de darse cuenta, en todos los aspectos. Entonces, en la adultez el sujeto ya puede ser capaz de darse cuenta de sus sensaciones, de sus emociones, de sus pensamientos y de su relación con el entorno. Esto puede ser de manera limitada, a veces, sólo de forma subconsciente, o también puede ser de forma más abarcante y mucho más consciente, con pleno control de los aspectos mencionados.

El rango de toma de conciencia varía de persona a persona, conforme su formación, su experiencia de vida y/o su entrenamiento. En esta última opción, de formación, aparecen los grupos de crecimiento personal, los grupos de encuentro, los grupos maratónicos, y otros tipos de grupos que posibilitan desarrollar la habilidad de toma de conciencia individual. Y este desarrollo será la base para la toma de conciencia social, transpersonal y ecológica.
De todas maneras, la toma de conciencia individual también se desarrolla de acuerdo a las vivencias emergentes en la vida cotidiana. La humanidad avanza de una etapa infantil, hacia etapas más avanzadas en el transcurso de las centurias y los milenios.

LA TOMA DE CONCIENCIA SOCIAL

La toma de conciencia social es darse cuenta de los ámbitos familiar, grupal y social, y ver cómo estos afectan la percepción, las actitudes y los comportamientos del individuo en lo personal y lo interpersonal. La toma de conciencia social surge cuando el niño se da cuenta del otro (madre, padre, hermanos, etc.), y verifica que el mismo le afecta de una determinada manera, llenando o no sus necesidades básicas. En la adolescencia, el individuo se relaciona mucho más con los otros y reacciona positiva o negativamente a la dinámica emergente. En la adultez, las relaciones humanas son mucho más complejas, con muchas más variables inmersas, donde no sólo está el afecto o el desafecto. Las personas, en su relación con el entorno social, usan el razonamiento concreto, y por sentido común, se da cuenta de lo que sucede en el medio. Asimismo, algunos individuos pueden usar el raciocinio abstracto, que les permite analizar de forma más compleja la realidad social, y se dan cuenta de cómo funciona el entorno. Igualmente, pueden usar el análisis crítico para poder analizar, evaluar y tomar decisiones frente a lo que sucede en el mundo.

Si el individuo ha desarrollado la toma de conciencia individual para conocer su propio funcionamiento, entonces, le será más fácil darse cuenta del funcionamiento del entorno, y así desarrollar la toma de conciencia social. Le será más fácil, al individuo o al grupo, desarrollar la conciencia grupal. Esta conciencia es la capacidad de sentirse miembro o parte integrante de un grupo, de un todo. Esto puede empezar a darse a través de la membrecía, la identificación, el compromiso y terminar en la inclusividad.
En una primera instancia, la conciencia grupal existe en los sujetos como impulso instintivo o sentimiento gregario, por esto los individuos se han reunido o se reúnen en familias, grupos sociales, grupos culturales, grupos políticos, grupos empresariales, grupos religiosos, etc. Sin embargo, este impulso no ha sufrido grandes cambios cualitativos con el desarrollo de la sociedad, conforme tendría que darse.
 
De todas maneras, por las crisis sociales que se han estado dando, y por las que se darán, se puede predecir que la conciencia grupal será estimulada, ya no como impulso instintivo, sino como una cualidad a ser desarrollada. Por ejemplo, aquellos que tenemos una familia, sentimos a la misma como parte de uno; o sea, nos fusionamos a ella (la familia) en pensamiento, sentimiento y sensación. Esto mismo se logrará, en el futuro, con los grupos que se sentirán parte de la humanidad. Los primeros pasos en ese sentido ya se están dando.


LA TOMA DE CONCIENCIA TRANSPERSONAL

Para entender la toma de conciencia transpersonal, es necesario hablar respecto a los niveles de conciencia. Conforme estudios realizados en el campo de la psicología, se observan tres niveles de conciencia: El subconsciente, el consciente y el supraconsciente. El nivel subconsciente representa nuestros instintos, experiencia acumulada, predisposiciones innatas, deseos reprimidos y todo aquello que está inmerso en los niveles profundos del psiquismo humano. El nivel consciente representa el conjunto de actitudes, esquemas perceptivos, comportamientos, intereses, motivaciones y de otros aspectos personales susceptibles de hacerse figura en el momento necesario. El nivel supraconsciente representa el cúmulo de posibilidades y potencialidades inherentes al ser. Es el conjunto de cualidades inherentes a la existencia del ser humano.  

Entonces, la toma de conciencia transpersonal es darse cuenta, en una dimensión trascendental, de las potencialidades inmersas en la esencia del SER. Esta capacidad emerge a partir de un entrenamiento o de una experiencia profunda de vida. Esta capacidad puede desarrollarse en la edad adulta. Lo individual y lo social han sido trascendidos, y son incorporados a una forma holística de ver el mundo, donde todos somos para todos. Se mantiene la persona, pero desaparece el individualismo, y la conciencia grupal es lo común.

LA TOMA DE CONCIENCIA ECOLÓGICA
La toma de conciencia ecológica es el darse cuenta sobre la relación que existe del individuo o grupo con la naturaleza. Es la capacidad de tomar conciencia de la existencia de los distintos reinos de la naturaleza en equilibrio con los quehaceres de la humanidad. En la medida que el ser humano ha ido perdiendo su relación con la naturaleza, esta capacidad ha ido disminuyendo o desapareciendo. Son pocos los grupos humanos que todavía preservan la capacidad de toma de conciencia ecológica.  
 
Hoy se habla de recuperar la toma de conciencia ecológica, en una sociedad que refuerza el individualismo y la depredación, donde el sujeto se considera solitario en un mundo donde prima el salvajismo material y psicológico. El resto (animales y plantas) son simplemente el “resto”, y si desaparecen, para el sujeto egocéntrico, no habrá problemas, o sea el hombre seguirá existiendo, sin importar que la Tierra esté muy dañada. Por esto, hoy en día ocurre la explotación salvaje de los recursos naturales, sin importar daños directos o indirectos para el planeta.

Hoy existen grupos que desean promover la toma de conciencia ecológica en aquellos individuos o sujetos que viven en sociedades donde la naturaleza está considerada como algo sin importancia. También desean recuperar la toma de conciencia ecológica en aquellos individuos o grupos que mantenían una relación estrecha con la naturaleza. Con el avasallamiento de aquellos que tienen una postura “anti naturaleza”, ciertos grupos han perdido esa relación estrecha con el medio ambiente. Por ejemplo, tribus de la región del Amazonas, de las comunidades de los Andes, de las comunidades indígenas de Centro América y otros, vienen siendo contaminados por la cultura occidental, y por esto, están cada vez más perdiendo esa relación estrecha con la naturaleza. Entonces, la toma de conciencia ecológica debe ser desarrollada a partir de la vivencia y de la interrelación de las personas con la naturaleza, en sus diferentes reinos, y preservar el equilibrio ecológico sobre todas las cosas.

¿CUÁNDO SURGE LA CONCIENCIA INDIVIDUALISTA?

La individualidad es un derecho al cual tenemos todos los seres humanos. En esa individualidad mantenemos nuestra identidad y nuestro libre albedrío. Las sociedades democráticas han defendido a raja tabla esta individualidad, y esto ha sido válido para mantener vigente las libertades del ser humano. Sin embargo, fruto de los desmanes de los sistemas anquilosados, la libertad se ha convertido en libertinaje (p.e. en el sistema capitalista salvaje) o en “libertad supuesta” bajo ciertas condiciones de restricción (sistema socialista materialista). Entonces, la individualidad del ser humano se ha transformado en individualismo que refleja una conciencia básicamente individualista. Esta conciencia que desarrolla un egocentrismo extremo donde el individuo se siente el “ombligo del mundo”, ha llevado a los sujetos a perder la noción de “yo dentro del grupo” y ha estimulado la noción del “yo y mi mundo interno”. El filtraje es el mecanismo de resistencia más utilizado, por lo tanto, los filtros (configuraciones perceptivas falsas) predominan y afectan en las actitudes y comportamientos de los individuos que solo velan por si, olvidándose del resto. Y si existe el resto, es solo para servirles a ellos, así ellos lo perciben.

El producto de una conciencia individualista extrema es el psicópata asocial, cuyo filtro mental perturba el accionar de los sujetos que viven a su alrededor, de forma directa o indirecta. Este tipo de psicópata está mimetizado en todos los ámbitos (religioso, militar, empresarial, académico, científico, etc.).


CONCIENCIA SOCIAL Vs CONCIENCIA INDIVIDUALISTA

En general, todas las personas desarrollamos en menor o mayor grado la conciencia individual y la conciencia social. Cuando existe un equilibrio entre ambas, seguramente nos sentimos bien con nosotros mismos, y con los otros. Sin embargo, cuando desarrollamos más la conciencia individualista, solo importan nuestras propias necesidades. Lamentablemente, en este último periodo la sociedad capitalista ha estimulado más la conciencia individualista, yendo en detrimento de la propia conciencia individual y, mucho más de la conciencia social. Teóricamente, el neoliberalismo tendría que promover la iniciativa de los individuos para producir riqueza, y que la misma favorezca al desarrollo de los países que asumen dicho modelo. Sin embargo, en la práctica, el neoliberalismo es usado para favorecer a ciertos grupos de poder, que manejan ingentes cantidades de riqueza. Mientras son apenas “miles” de sujetos que van siendo millonarios, billonarios o trillonarios en todo el planeta; son miles de millones de personas que viven en la pobreza extrema. El resto (clase media baja, media y media alta) que también son miles de millones creen “vivir relativamente bien”, pero existen apenas para sobrevivir. Entonces, lamentablemente, en el presente la conciencia excesivamente individualista prima en muchos de aquellos individuos que asumen la teoría neoliberal y sus desvíos. Podríamos decir que hoy se vive el enfrentamiento entre aquellos que están o han desarrollado la conciencia individual, más algunos aspectos de la conciencia social, y aquellos que han desarrollado más una conciencia individualista (egocéntrica), y esto va ciertamente en detrimento de la individualidad del sujeto, y mucho más, en deterioro de la conciencia grupal, de la conciencia transpersonal y de la conciencia ecológica.

El anquilosamiento que surge de la falta de toma de conciencia provoca un atraso en el desarrollo de la humanidad. Los países progresistas están en el deber de estimular la toma de conciencia, en sus diferentes variaciones, para poder promover la transformación genuina de la humanidad hacia una mejor sociedad. Cuanto más el hombre eleva su conciencia a estados sublimes, se dice, en el campo espiritual, su apego hacia la materia va desapareciendo poco a poco. En la medida que el hombre se deja aprisionar por lo irracional (reforzado por la desinformación) llega a ser esclavo de la cristalización, lo involutivo se impone, y el hombre se degrada. Hoy es el tiempo en que los hombres y mujeres deben romper las cadenas que esclavizan y enceguecen. Hoy más que nunca, el Hombre debe aspirar por su libertad y promover una verdadera democracia en el mundo, para así dar el paso definitivo hacia una sociedad verdaderamente justa y equitativa.

*Psicólogo, escritor, docente universitario y presidente del PENCOCHABAMBA.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

- HUSSERL, E. (1986). Ideas relativas a una fenomenología pura y a una filosofía fenomenológica. México: Ed. FCE.
- LOWEN. A. (1991). Bioenergética. México: Ed. Diana.
- LOWEN A. (1985). El lenguaje del cuerpo. Barcelona: Ed. Herder.
- PERLS F. GOODMAN, P. y HEFFERLINE, R.F (2002). Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana. Madrid: Ed. Los Libros del CTP.
- PRADO I. (2006). Dinámica de Grupos y Percepción Continua: Un modelo de intervención gestáltica en grupos de crecimiento personal. Cochabamba: Edita CEGCO.
- ROSZAK T. (1995). Ecopsychology. New York: Sierra Press.
-VOLPI J.H. (2004) Psicoecologia Reichiana: Das origens biológicas da solidaridade á desertificaçao humana e ambiental. Convençao, Psicoterapias Corporais, Foz de Iguaçu, Anais.

Fuente: ALAINET.ORG

martes, 16 de febrero de 2016

Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y de Toda Rusia




 "La separatividad ocurre cuando la mente no discrimina lo real de lo irreal, y el espejismo inunda la conciencia del individuo"

DECLARACIÓN
“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).

  1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia. Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

  1. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes. Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

  1. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

  1. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

  1. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

  1. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

  1. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

  1. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

  1. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

  1. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos. Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

  1. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes. Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

  1. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

  1. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

  1. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

  1. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

  1. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

  1. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

  1. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

  1. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

  1. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

  1. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10). La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto. Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

  1. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

  1. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

  1. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo. No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

  1. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

  1. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

  1. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

  1. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

  1. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32). Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

  1. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!
Fuentes:


http://www.alainet.org/es/articulo/175376

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